Una vivienda pensada para una vida creativa.
Casa Atelier es la reforma integral de un dúplex en Sevilla concebida para una pintora. Partimos de una idea muy clara: transformar una vivienda convencional en un espacio capaz de acompañar su proceso creativo. Más que añadir un estudio de pintura, diseñamos una casa donde crear, descansar y vivir conviven con absoluta naturalidad.
Un hogar que también es un estudio de pintura.
Cada proyecto comienza descubriendo el potencial del lugar y las necesidades de quienes lo habitan.
Ubicado en Sevilla, Casa Atelier nace de la transformación de un dúplex concebido para adaptarse a una forma de vida profundamente creativa. La vivienda deja de separar los espacios para habitar y para pintar: ambos conviven de manera natural, permitiendo que la arquitectura acompañe el día a día de su propietaria.



La vivienda como galería.
Cuando la arquitectura incorpora aquello que da sentido a la vida de quien la habita, la vivienda deja de ser solo un lugar para vivir.
El distribuidor deja de ser un espacio de paso para convertirse en un recorrido expositivo donde los cuadros acompañan la vida diaria. La reforma transforma la circulación en una experiencia, integrando arquitectura, arte e interiorismo en un mismo espacio y haciendo que cada recorrido por la vivienda forme parte de la vida cotidiana.



Una vivienda que se adapta a la vida.
Planta baja.
Los espacios destinados a compartir se organizan de forma abierta para favorecer una manera de vivir más flexible y conectada.
La cocina y el salón forman un único ambiente donde cocinar, conversar, recibir invitados o contemplar la obra suceden sin compartimentos estancos. La distribución potencia la entrada de luz, la relación entre los espacios y una forma de habitar donde la convivencia y la creatividad forman parte del día a día.

Planta alta. El estudio también es el vestidor.
La planta superior reúne los espacios más íntimos de la casa.
El vestidor comparte su función con el taller de pintura, permitiendo que ambas actividades convivan con naturalidad. Un punto de agua independiente facilita el trabajo diario sin interferir en el resto de la vivienda, demostrando cómo una misma estancia puede responder a distintas necesidades sin renunciar al orden ni al confort.

Un espacio para compartir.
La cocina y el salón se conciben como un único espacio abierto para favorecer una forma de vivir más compartida. Cocinar, conversar, recibir invitados o contemplar la obra forman parte de una misma experiencia.
El pavimento original de mármol se conserva y dialoga con injertos de baldosa hidráulica diseñados específicamente para el proyecto. Estos cambios de material permiten definir cada ambiente sin perder la continuidad espacial, reforzando la sensación de amplitud y la relación entre los distintos espacios de la vivienda.


La escalera como punto de encuentro.
La escalera organiza el recorrido de la vivienda y conecta las dos formas de habitar la casa: la vida cotidiana y el espacio creativo.
Recuperamos su carácter original y rediseñamos el recibidor incorporando almacenamiento integrado y un espejo triangular diseñado a medida. Esta intervención amplía visualmente el espacio, multiplica la luz natural y convierte la llegada a la vivienda en una experiencia más abierta y luminosa.

Una casa que también expone.
El arte no ocupa una estancia concreta. Forma parte de toda la vivienda.
El mobiliario, la iluminación y el sistema expositivo se diseñan para que la colección evolucione con el tiempo. La casa se convierte así en una galería viva, donde la arquitectura acompaña el proceso creativo y las obras transforman cada espacio.


Materiales que hablan el mismo lenguaje.
La materialidad del proyecto se inspira en el universo de la pintura. La madera natural, los tableros OSB y el acero restaurado evocan los bastidores, los talleres y los procesos artesanales de creación. Una paleta de materiales sobria que aporta identidad a la vivienda sin competir con la obra expuesta.


Los paneles correderos permiten que la vivienda cambie de configuración según las necesidades de cada momento. Fabricados con madera, lienzo y un sistema de cables tensados, reinterpretan el bastidor de un cuadro y hacen que el propio espacio forme parte del proceso creativo.


Espacios que se adaptan a una forma de vivir
Cuando la arquitectura entiende a quien la habita, las fronteras entre vivir y crear desaparecen.
El vestidor comparte su función con el taller de pintura, demostrando que un mismo lugar puede responder a distintas necesidades sin renunciar al orden, la comodidad o la belleza. El punto de agua independiente facilita el trabajo diario y permite que la actividad artística forme parte de la vida cotidiana con total naturalidad.
No es la persona quien adapta su vida a la casa; es la casa la que se adapta a la forma de vivir de quien la habita.



Espacios flexibles para vivir y crear.
La vivienda acompaña los diferentes momentos del día sin imponer una única forma de habitar.
Los paneles correderos permiten transformar la configuración de la casa según las necesidades de cada momento. Inspirados en el bastidor de un cuadro, reinterpretan el soporte sobre el que pinta la artista y convierten la flexibilidad en parte de la arquitectura.




Un lugar para descansar.
Frente a los espacios dedicados a la creación, el dormitorio se concibe como un refugio de calma. La continuidad de los materiales, la luz natural y la ausencia de elementos superfluos crean una atmósfera serena que equilibra el carácter creativo del resto de la casa.


Una vivienda que evoluciona con quien la habita.
Casa Atelier demuestra que cada persona necesita una manera distinta de habitar. Cuando la arquitectura se diseña desde esa idea, la vivienda deja de ser un espacio estático para convertirse en un lugar capaz de evolucionar con el paso del tiempo.

La mejor arquitectura comienza por las personas.
En GYRA Architects creemos que cada vivienda debe responder a la forma de vivir de quien la habita. Escuchamos, analizamos y diseñamos espacios donde arquitectura e interiorismo trabajan juntos para crear hogares únicos, funcionales y preparados para evolucionar con el paso del tiempo.
